Un señor de Carrascosa de Haro se ve obligado a vender su Dacia para comprar un puñado de cerezas

Desde el inicio del confinamiento, los comerciantes de frutas y verduras han experimentado una fluctuación inusual de los precios. Primero fueron las verduras las que se dispararon, en concreto, el brócoli subió hasta los siete euros el kilo, tres por encima de su valor habitual. Ahora son las cerezas las que pasan de seis euros el kilo a once, aunque hay un frutero en Villarrobledo que se suele ofender al decir que la fruta está cara.
Tanto es así que un señor de Carrascosa de Haro se ha visto obligado a vender su Dacia Logan para poder comprar un puñado de cerezas del mercado que le encargó su Chenoa.
“Mi mujer lleva una semana fastidiá, le ha salido una fistula en sus partes y me tengo que encargar yo de todo. La ropa, la compra, la comida, etc. Ayer me dijo que quería cerezas. Tan caras estaban que me tuve que volver andando a mi casa. Tuve que vender el coche para poder comprar un puñao de cerezas”

Las autoridades ya han anunciado que pondrán un límite a los precios de la cereza y prohibirán la venta de Dacias.

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